La fundación de Betulia y de otros municipios como San Vicente de Chucurí, Santa Helena del Opón y Barrancabermeja, entre otros, obedeció al proyecto liberal de apertura de caminos hacia el río Magdalena (principal vía de comunicación entre la Costa Atlántica y el interior de la República en el siglo XIX) y colonización del valle del Magdalena Medio, que hasta el siglo XIX se hallaba habitado únicamente por los indígenas Yariguies, quienes habían resistido con relativo éxito durante más de 3 siglos la invasión y conquista española. La intención era entonces, abrir caminos y asegurar de una vez por todas la colonización de una zona considera en el momento vital para la economía regional y nacional.
Particularmente, las fundaciones realizadas en el transcurso del siglo XIX en el cantón de Zapatoca fueron el producto de la necesidad de establecer un punto de apoyo para los usuarios del camino real. Las fundaciones más importantes en este sentido fueron Betulia (1844) y San Vicente de Chucurí. La Fuente (actualmente corregimiento de Zapatoca) también nació como parte de esta necesidad del proyecto. Acompañando las fundaciones de Betulia y San Vicente se estableció una población en el sito de Bermejales, (Barrancabermeja) como parte de la propuesta de Joaquín Acosta, encargado de hacer el proyecto de caminos, de que este poblado sirviera de bodega y para atender a los viajeros.
Betulia se concibió entonces, como un punto de apoyo a los mercaderes y viajeros. No obstante, nunca logró obtener un desarrollo considerable y pronto otras poblaciones como San Vicente de Chucurí (hermana de nacimiento) y Barrancabermeja la superaron debido al auge del café, del cacao y del petróleo. Si bien por la zona rural de Betulia se ubicaron empresas colonizadoras y agroexportadoras famosas durante la segunda mitad del siglo XIX (por ejemplo, las del alemán Geo von Lengerke con la quina), los beneficios reportaron muy poco a la cabecera municipal, por las mismas características extractivas de las empresas. Además, el proyecto del camino al río Magdalena por el río Chucurí nunca logró consolidarse como una obra rentable y bien pronto Betulia se aisló en la pequeña planada en la cual fue fundado, prácticamente incomunicado de sus principales y más fértiles tierras del río Sogamoso y La Putana (cuyos habitantes preferían ir a municipios como San Vicente o Barranca a comerciar sus productos agrícolas). La ubicación del poblado, en una cima de la Serranía de los Yariguíes, al extremo oriente de la jurisdicción municipal tampoco favoreció las comunicaciones con las tierras bajas de su zona rural.
Este relativo aislamiento de las zonas más productivas y pujantes de la región, continuó durante el siglo XX y solo al final del mismo y comienzos del nuevo milenio la apertura de vías de comunicación a los municipios vecinos y al interior del municipio, promete dar fin a dicho aslamiento.
Esta situación, sin embargo, ha otorgado a Betulia una serie de características observables hoy día, y que merecen la atención, pues han marcado muchos aspectos de la cultura, la política y la economía misma de la zona.
Betulia hace parte del Magdalena Medio, especialmente por las características rurales (zonas ubicadas en el Valle del Magdalena y en los valles de los ríos Chucurí y Sogamoso) pero su realidad urbana difiere mucho de dicha zona, al igual que su idiosincrasia (ligada más a los andes santandereanos). Hay entonces marcadas diferencias culturales entre su zona rural occidental y su zona urbana y rural oriental.
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